Por qué un ex ministro pide vínculos más estrechos con la oposición

Un nuevo conflicto está surgiendo en la política española: el ex ministro y economista Jordi Sevilla se ha encontrado inesperadamente en el centro de atención. Su manifiesto, titulado “Socialdemocracia 21”, ha obtenido cientos de respuestas en apenas una semana y desató un intenso debate entre partidarios y críticos de la actual dirección del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Sevilla, que alguna vez fue ministro durante el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, ahora exige cambios decisivos del partido y acusa a su liderazgo de empujar al país hacia el ascenso de la extrema derecha.

A diferencia de muchos críticos, Sevilla no habla en términos vagos. Lo afirma directamente: el PSOE ha perdido su capacidad de diálogo interno, ya no es una fuerza independiente y ya no sirve a los intereses de la sociedad. En su opinión, el partido depende demasiado de sus aliados actuales y está perdiendo contacto con los problemas reales que enfrentan los ciudadanos. Es especialmente crítico con la incapacidad de las dos fuerzas políticas más grandes, el PSOE y el Partido Popular (PP), para encontrar compromisos en cuestiones clave como la política de vivienda.

Un desafío para el partido

El manifiesto del Sevilla es más que el simple grito de un veterano decepcionado. Está dirigido a los jóvenes del partido, a quienes el ex ministro insta a tomar la iniciativa y devolver al PSOE a sus raíces socialdemócratas. Al mismo tiempo, el Sevilla no idealiza el pasado ni pide un regreso a la era de Felipe González. Subraya que los tiempos han cambiado y hoy se necesitan nuevos enfoques e ideas frescas.

Sevilla presta especial atención a la falta de debate abierto dentro del partido. Según él, los críticos oficiales prefieren guardar silencio, mientras que la dirección ignora cualquier intento de discutir puntos de vista alternativos. En opinión del ex ministro, esto provoca un estancamiento y una pérdida de confianza entre los votantes. También señala que el rumbo actual del PSOE no sólo no resuelve los problemas existentes, sino que en realidad los agrava, allanando el camino para el surgimiento de movimientos radicales.

Críticas y propuestas

El Sevilla no tiene miedo de abordar temas incómodos. Afirma abiertamente que la política del gobierno de aumentar las pensiones y el salario mínimo no tiene en cuenta los intereses de los grupos más vulnerables, especialmente los trabajadores jóvenes con empleos precarios. En su opinión, tales medidas simplemente encubren los problemas reales sin ofrecer soluciones a largo plazo.

Al mismo tiempo, el exministro no descarta cooperar con partidos nacionalistas como EH Bildu y ERC si fuera necesario para alcanzar objetivos compartidos. Sin embargo, se opone categóricamente al acercamiento con el Partido Popular, al que acusa de girar hacia la derecha y negarse a entablar un diálogo. Sevilla compara la situación actual con el desastre del Titanic: mientras la extrema derecha gana fuerza, el PSOE pierde terreno y corre el riesgo de quedarse atrás.

Mirando hacia el futuro

Pese a las duras críticas, Sevilla subraya que no se opone personalmente a Pedro Sánchez. Reconoce el papel del líder actual en la modernización del partido, pero cree que concentrar el poder en las manos de una sola persona es peligroso. A su juicio, la falta de democracia interna y de debate abierto propicia errores que perjudican no sólo al PSOE sino a todo el país.

Sevilla está particularmente preocupada por el ascenso de los movimientos de extrema derecha. Atribuye esta tendencia al creciente desencanto entre los jóvenes, que no ven perspectivas para sí mismos y no encuentran respuestas a sus problemas dentro del sistema político actual. Según el economista, sólo el retorno a una auténtica socialdemocracia y la voluntad de entablar un diálogo podrán detener esta peligrosa tendencia.

Contexto histórico

Sevilla no oculta su compromiso con los valores republicanos, pero insta a la gente a no insistir en los símbolos del pasado. Cree que la lucha contra la derecha no debería centrarse en las disputas sobre el legado del franquismo, sino en fortalecer las instituciones democráticas y buscar el tipo de compromiso que permitió a España alcanzar la estabilidad después de la dictadura.

En conclusión, Sevilla señala que a pesar de todas las carencias, la era de Sánchez trajo renovación y caras nuevas al partido. Sin embargo, sin cambios reales y un retorno a los principios del diálogo abierto, el PSOE corre el riesgo de perder la confianza del público para siempre. El debate interno del partido suscitado por el manifiesto de Sevilla se ha convertido ya en uno de los acontecimientos más sonados de la política española en este inicio de 2026.